Texte de Soledad Puértolas

Énoncé

Un trabajo de verano
« Este camino está bordeado de altas tapias y grandes verjas(1) tras las que se vislumbran grandes jardines y grandes casas. No sé quién vive en estas casas. Pertenecen a personas cuyos apellidos se pronuncian en el pueblo en tono de respeto, casi de miedo, pero creo que sólo conocemos los apellidos, no a las personas que los llevan. O si las conocemos, como en el caso de los Salcedo, a cuya casa me dirijo ahora, tenemos la impresión de que el apellido está siempre por encima y que esa persona con la que hablamos es un mero accidente(2). Y eso es lo que es en realidad esta persona, esta señora de Salcedo a quien ahora voy a ver, es una representante transitoria sobre la tierra del espíritu ancestral de los Salcedo. Quizá sea porque el nombre de los Salcedo ha estado siempre muy presente en mi familia. Cocineras, doncellas, jardineros, chóferes… Todo este surtido de empleados en casa de los Salcedo ha salido de mi familia. Para eso voy yo, para trabajar. Es un trabajo de verano, voy a cuidar a los hijos de esta joven señora Salcedo con quien he hablado por teléfono. […] Alzo mi mano y pulso el timbre que está en el centro de una flor de bronce. Siempre me ha llamado la atención este timbre. Por primera vez, está aquí, bajo mi dedo, por primera vez lo presiono. […] Me abre la puerta una señora mayor con cara de pocos amigos(3), me dice que espere. Me quedo aquí, junto a la puerta. Esta casa me parece demasiado oscura. Me siento tan intimidada que casi no me atrevo a mirar a mi alrededor. No me viene mal ganar un poco de dinero, no tengo nada que hacer este verano, pero ahora mismo me iría de aquí, me escaparia sin hablar con la joven señora Salcedo, sin conocer a sus hijos, sin llegar a un acuerdo con ella para venir a pasar un rato(4) con ellos a sacarles de paseo. Se abre una puerta y aparece una mujer menuda, una mujer insignificante a quien nunca miraría por la calle. Me sonríe, me da dos besos, me lleva con ella hacia un pasillo que conduce a una galería luminosa, ¡al fin la luz! Aquí están los niños. Gabriela tiene cuatro años. Héctor, dos. El bebé está dormido en un canasto(5) forrado de piqué y tiras bordadas. Le digo a esta mujer insignificante, que sonríe y habla sin parar, que me arreglaré con ellos. […]–Mira, Celia, ¿podrías empezar hoy? –pregunta. Así los niños te van conociendo. Les vendría bien un paseo después del viaje. –Ahora no puedo –digo. Pensaba que empezaría mañana. –¡No pasa nada! –dice gritando y agita las manos en un aspaviento(6) exagerado. Mañana, fenomenal, ¡Gaby, Héctor, venid a decirle adiós a Celia. Lo vais a pasar estupendamente con ella. Los niños me miran sopesándome. Pero me dan un beso, se quedan un momento pegados a mi cuerpo. –¿Vas a jugar conmigo? –me pregunta Gaby. Le digo que sí, que jugaré con ella y con su hermano, que los llevaré de paseo, que les enseñaré muchas cosas del pueblo. Por unos instantes, les libro de la prisión de Villa Magnolia, de la mujer insignificante que parece ser –y no lo es, es dañina(7)– la joven señora Salcedo. Ya sé qué es lo que me espera mañana cuando me encamine hacia la villa de los Salcedo. Me las arreglaré(8). Mis días de verano tienen mucho tiempo libre, necesito dinero, me gustan los niños. »
Soledad Puértolas, Historia de un abrigo, 2005

I. Compréhension du texte
1. ¿A dónde va la narradora y con qué intención?
2. ¿Qué informaciones tenemos a lo largo del texto sobre la familia Salcedo?
3. ¿Qué relaciones unen a la familia de la narradora con los Salcedo?
4. ¿Cuáles son las motivaciones de la narradora?
II. Expression personnelle
1. Analize a lo largo del texto la evolución de los sentimientos de la narradora.
2. Imagine la carta que escribe Celia a su abuela –que fue cocinera en casa de los Salcedo– para contarle su primer día de trabajo.
III. Traduction
Traduire depuis « Mira, Celia,… » jusqu'à «…con ella ».
(1)Altas tapias y grandes verjas : de hauts murs et de grandes grilles.
(2)Un mero accidente : un simple accidente.
(3)Tener cara de pocos amigos : una cara antipática.
(4)Un rato : un momento.
(5)Un canasto : un couffin.
(6)Un aspaviento : des gestes désordonnés.
(7)Ser dañina : ser peligrosa.
(8)Arreglárselas : se débrouiller.

Corrigé

I. Compréhension du texte
1. La narradora camina en una calle donde las casas reflejan la riqueza de los habitantes. Va a casa de los Salcedo que se encuentra en este barrio acomodado por el que anda, se alude a las «altas tapias y grandes verjas tras las que se vislumbran grandes jardines y grandes casas». Su intención es trabajar como canguro de los niños de la «joven señora Salcedo». Se encargará de atenderlos a cambio de un poco de dinero. Para la mayoría de los jóvenes, el verano es sinónimo de vacaciones, sirve para descansar. La narradora, ella, prefiere trabajar para mejorar su situación económica.
2. Tenemos varias informaciones a lo largo del texto sobre los Salcedo. Los primeros elementos demuestran la situación financiera de las familias como ésta que viven en estas casas. Podemos notar la repetición del adjetivo «grande», «grandes verjas», «grandes jardines», «grandes casas» y la narradora insiste utilizando «altas». Luego, se evocan los sentimientos que experimentan los habitantes del pueblo cuando hablan de las personas de esta clase social privilegiada, adinerada. Aparecen dos visiones diferentes, «el respeto» y «el miedo».
La narradora nos describe el lugar donde se encuentra. Se destaca cierta opulencia y cierto sentido del detalle «el timbre que está en el centro de una flor de bronce» . Se presenta a una persona que no muestra ninguna simpatía «cara de pocos amigos», se porta con soberbia y desdén. La casa es sombría, «oscura».
No es una vivienda acogedora. Luego llega la dueña «mujer menuda, una mujer insignificante», es locuaz «habla sin parar» y parece ser agradable «sonríe». Al final, nos enteramos de que la personalidad de la señora Salcedo es más compleja «es dañina» y que es madre de tres hijos «Héctor», «Gaby» y el bebé, «está dormido en un canasto forrado de piqué».
3. Varias relaciones unen a la familia de la narradora con los Salcedo. No los conoce en persona pero siempre ha oído hablar de ellos «el nombre de los Salcedo ha estado siempre muy presente». Muchos parientes suyos se pasaron años trabajando para ellos. Desempeñaron puestos muy diferentes «cocineras, doncellas, jardineros, chóferes». Siempre fueron relaciones de empleados a dueños. Unos trabajaban mientras que los otros mandaban. A fin de cuentas, gracias a estas diferentes experiencias, la narradora consigue, a su vez, un trabajo en la familia. Es como si fuera una gran oportunidad la de trabajar para los Salcedo, como si fuera una prueba de fidelidad y de calidad en el trabajo. En este caso, es una tradición familial que sigue presente.
4. Las motivaciones de la narradora son muy precisas en el texto. Reconoce que necesita dinero «no me viene mal ganar un poco de dinero». Aprovecha el verano para trabajar un poco. A ella, le gustan los niños y quiere que pasen momentos felices fuera de esta casa tétrica en la que se sienten encerrados «les libro de la prisión de Villa Magnolia». Quiere que se diviertan con ella, que disfruten «jugaré con ella y con su hermano, los llevaré de paseo, les enseñaré muchas cosas del pueblo» . Ciertos elementos del texto dejan entender que la narradora es, a la vez, una chica fatalista «ya sé qué es lo que me espera» y determinada «me las arreglaré» a llevar a bien sus objetivos.
II. Expression personnelle
1. Notamos una evolución de los sentimientos de la narradora a lo largo del texto. Al principio, camina, curiosa. Descubre algo que no conocía pero no se deja impresionar por los caserones ni por la gente que vive en ellos. Nunca hubiera pensado llamar a la puerta de una de estas «grandes casas». Pero, cuando se encuentra dentro de la vivienda, sus sentimientos van cambiando. No está a su gusto «intimidada», se queda quieta «no me atrevo a mirar a mi alrededor». Se da cuenta de que ha cambiado de universo, se siente perdida. Se destaca un sentimiento de confusión total y aboluta. Durante un rato, sólo piensa en huir «me iría de aquí, me escaparía», en dejarlo todo. Su comportamiento cambia cuando aparece la señora Salcedo. Le extraña ver una mujer «insignificante a quien nunca miraría por la calle». Conoce a los niños que tendrá que cuidar. Va relajándose. Las palabras que utiliza dejan entender que desea compartir su tiempo con Gaby, Héctor y el bebé. Inspira confianza. Se pasa unos minutos hablando con ellos, hace proyectos. Dice que jugará con ellos, que se pasearán y que les enseñará un montón de cosas. Al final del texto, la narradora se da cuenta de su responsabilidad frente a los niños. Es como si quisiera aceptar un reto: la de cambiar por unos días la vida de Héctor, Gaby y el bebé. Ya no siente miedo, sabe lo qué le espera. Sabe que se despabilarán con ella porque le gusta jugar con los niños. Comprende que puede ser útil. Y además es un trabajo necesario para ganar un poco de dinero.
2. Querida abuela,
Hace tiempo que quería escribirte pero dedico mucho tiempo a atender a los niños de la señora Salcedo. Espero que no te hayas preocupado por mí porque ahora me van bien las cosas.
No vas a creer lo que me pasó el primer día de trabajo. Me quedé alucinada cuando entré en la casa de la señora. Todo era inmenso, largos pasillos oscuros, un ambiente semejante a una película de horror. Una persona taciturna se acercó y me acompañó hasta el jardín.
Allí, esperé un buen rato. No entendía lo que estaba pasando puesto que venía a cuidar de los niños. Después de unos largos minutos, crucé el jardinero y me puse a explicar la situación.
Se puso a reír a carcajadas. Lo dejó todo y llamó a los niños escondidos detrás de los pinos. Era una broma y me sentí de repente mucho más tranquila. Luego, nos fuimos juntos en el parque Santa Lucía y disfrutamos como enanos.
Me contaste que tus dueños, en la época en que trabajabas de cocinera, eran muy exigentes. Las cosas siguen igual.
No te puedes imaginar cuánto te echo de menos. Espero que todo te vaya bien. Escríbeme pronto o llámame y así me cuentas las cosas que pasan por allí con la familia y los amigos.
Dadles abrazos fuertes a todos.
Te quiero mucho.
Tu nieta Celia.
III. Traduction
– « Tiens, Celia, tu pourrais commencer aujourd'hui ? demande-t-elle. Comme ça, les enfants feraient peu à peu connaissance avec toi. Une promenade leur ferait du bien après le voyage.
– Maintenant, je ne peux pas, dis-je. Je pensais que je commencerais demain.
– Ça ne fait rien », dit-elle en criant, puis elle agite les mains avec des gestes désordonnés et exagérés. « Demain, parfait ! Gaby, Héctor, venez dire au revoir à Celia. Vous allez bien vous amuser avec elle. »