Soledad Puértolas, Cielo nocturno

Énoncé

La herencia
« La sorpresa del último año del colegio vino de la mano de Concepción Aínsa. Su pupitre estaba delante del mío. Si el pupitre de Concepción no hubiera estado delante del mío, es muy probable que yo no me hubiera fijado en ella. Fuera del orden con que mantenía todas sus cosas, no destacaba por nada. Hasta que ocurrió la gran noticia: sus padres heredaron una gran fortuna de un tío de América. Los tíos de América eran unos personajes de leyenda. Habían salido del país para labrarse un porvenir y habían conseguido hacerse inmensamente ricos. Se habló de una gran cantidad de dinero, una de esas cifras acompañadas de muchos ceros que escapan a nuestra comprensión. Se trataba de algo colosal, algo que cambia la vida. Mi padre siempre estaba probando suerte, pero sus éxitos eran pasajeros. Había sido una vez socio(1) del padre de Concepción, a quien, a diferencia de mi padre, todo le salía bien. Habían tenido problemas entre ellos, cosas del carácter. Ahora resultaba que le había caído encima esa fortuna fabulosa. Mi padre miraba, pensativo, mientras comíamos, el plato, el mantel, ¿qué podía hacer para mejorar su suerte? La herencia(2) del tío de América hizo visible a Concepción. De la noche a la mañana, era rica, muy rica, ¿en qué se le notaría? Había muchos detalles por los que te podías distinguir en el colegio. La pluma, el reloj de pulsera, los zapatos, los pasadores para el pelo. Innumerables detalles que revelaban como en una radiografía, el estatus económico. Las monjas(3) también miraban a Concepción con otros ojos. Esa herencia podía significar un buen donativo. La historia del colegio se había hecho con donativos. El caserón del colegio y la finca que lo rodeaba habían pertenecido a una familia noble muy devota. Convertida en el centro de atención, Concepción no traslucía demasiado asombro. Como si hubiera contado con esa transformación desde siempre. Miraba a su alrededor con ojos interrogantes, como preguntando: ¿Por qué os asombráis tanto?, ¿es que nunca habéis oído hablar de los tíos de América? Concepción, yo lo sabía, era inmutable(4). El pelo tirante bien recogido, primero en el pasador y luego en la trenza, el pupitre perfectamente ordenado, sus guantes impecables, todo impecable en ella. La conmoción general que había producido la herencia, las miradas de curiosidad que le dedicábamos sus compañeras, la solicitud con que la trataban las monjas, todo eso parecía resbalar sobre su conciencia. Sin embargo, ella me consideraba, nunca supe por qué, amiga suya. Y ésa fue la razón de que me invitara a su fiesta de cumpleaños. Encontré, dentro de mi pupitre, un sobre color crema. Mi nombre estaba escrito con tinta china y esa caligrafía aparatosa que se reserva para las grandes ocasiones y que parece sacada de viejos manuscritos. Las mayúsculas eran enormes, llenas de curvas y espirales. El remite(5) estaba impreso en relieve: Concepción Aínsa. Dentro del sobre, una tarjeta de invitación de cumpleaños. Yo había ido a muchas fiestas de cumpleaños, pero nunca había recibido una invitación impresa. En un vértice de la tarjeta, en letra pequeña, se leía: «se ruega contestación». Le enseñé la invitación a mi madre. La miró extrañada. –No sabía que fueras amiga de esa niña –dijo. –Sólo es vecina de pupitre, lo único que conozco bien de ella es su trenza. –Es raro, después de lo que pasó. El caso es que te han invitado –dijo. Quizás pueda interpretarse como un gesto de reconciliación por parte de Aínsa… Tuve la impresión de que mi padre se quedó un rato pensando si no podría pedirle al padre de Concepción que volviera a asociarse con él para otro negocio, a lo mejor, hasta podría prestarle algo de dinero. »
Soledad Puértolas, Cielo nocturno, 2008

I. Compréhension du texte
1. Cita dos fórmulas que revelan la visión que tenía la narradora de Concepción Aínsa antes de la noticia de la herencia.
2. ¿Qué sabemos de la herencia de Concepción Aínsa? Cita dos frases que permiten caracterizarla.
3. El padre de la narradora y el de Concepción eran diferentes. Cita la frase que lo muestra.
4. 
Entre las alumnas del colegio, las diferencias se notaban en:
a) los vestidos de moda;
b) la calidad de los uniformes;
c) los accesorios de la vida cotidiana.
Elige la respuesta correcta e ilústrala con dos ejemplos sacados del texto.
5. 
Dos de las afirmaciones siguientes son correctas. Copíalas.
a) Concepción no comprendía la actitud de sus compañeras y de las monjas para con ella.
b) Temía que sus compañeras o las monjas le pidieran dinero.
c) No cambió de forma de ser tras heredar.
6. ¿Qué impresionó a la narradora en la invitación que recibió de Concepción? Cita uno de los elementos del texto que lo ilustra.
7. Cita dos frases del texto que aluden a las relaciones entre las familias de las dos chicas.
8. Apunta dos frases del texto que evidencian la situación económica del padre de la narradora.
9. ¿Qué ventajas podría sacar el padre de la narradora de la invitación? Cita los dos elementos que lo ilustran.
II. Expression personnelle
1. Según la narradora el dinero puede ser «algo colosal, algo que cambia la vida» . Analiza y comenta esta frase apoyándote en el texto y en la realidad (unas quince líneas).
2. La narradora habla con Concepción de la invitación a su cumpleaños. Imagina el diálogo (unas dieciséis réplicas).
III. Traduction
1. Traduire depuis «Sin embargo…» jusqu'à «…y espirales.». (Séries ES-S)
2. Traduire depuis «Su pupitre…» jusqu'à «…la vida.». (Série L)
(1)El socio : l'associé.
(2)La herencia : l'héritage.
(3)La monja : la religieuse.
(4)Ser inmutable : être égal à soi-même.
(5)El remite : l'expéditeur.

Corrigé

Les conseils de l'enseignant
Ce texte vous invite à réfléchir sur l'importance de l'argent et sur le rôle qu'il dans la vie de chacun.
Attention à la concordance des temps au passé. Ne pas mélanger imparfait traslucía (traslucir) « radical + terminaisons » et conditionnel notaría (notar) infinitif + ía, ías…
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I. Compréhension du texte
1. Dos fórmulas del texto revelan la visión que tenía la narradora de Concepción Aínsa: «no me hubiera fijado en ella» y «no destacaba por nada» .
2. Dos frases permiten caracterizar la herencia de Concepción Aínsa: «Se habló de una gran cantidad de dinero, una de esas cifras acompañadas de muchos ceros que escapan a nuestra comprensión» . El autor insiste diciendo «Se trataba de algo colosal, algo que cambia la vida.» .
3. El padre de la narradora y el de Concepción eran diferentes. La frase siguiente lo muestra «Habían tenido problemas entre ellos, cosas del carácter.» .
4. Entre las alumnas del colegio, las diferencias se notaban en los accesorios de la vida cotidiana. Varios ejemplos sacados del texto lo ilustran «La pluma, el reloj de pulsera, los zapatos, los pasadores para el pelo» .
5. Concepción no comprendía la actitud de sus compañeras y de las monjas para con ella «Miraba a su alrededor con ojos interrogantes» .
No cambió de forma de ser tras heredar «era inmutable» , «todo eso parecía resbalar sobre su conciencia» .
6. Lo que impresionó a la narradora en la invitación de Concepción era que era «una invitación impresa» . Uno de los elementos del texto lo ilustra «Le enseñé la invitación a mi madre. La miró extrañada.» .
7. Dos frases del texto aluden a las relaciones entre las familias de las dos chicas. Primero, una interrogación por parte de la madre «No sabía que fueras amiga de esa niña» y luego ésta encuentra la situación rara sobre todo «después de lo que pasó» .
8. Dos frases del texto evidencian la situación económica del padre de la narradora, «Había sido una vez socio del padre de Concepción, a quien, a diferencia de mi padre, todo le salía bien» , «¿qué podía hacer para mejorar su suerte?» .
9. El padre de la narradora podría sacar ventajas de la invitación. La última frase del texto lo resume perfectamente «se quedó un rato pensando si no podría pedirle al padre de Concepción que volviera a asociarse con él para otro negocio, a lo mejor, hasta podría prestarle algo de dinero» .
II. Expression personnelle
1. Según la narradora el dinero puede ser «algo colosal, algo que cambia la vida» . Lo que llama enseguida la atención en el texto es que Concepción sigue siendo la misma chica a pesar de la herencia «no traslucía demasiado asombro. Como si hubiera contado con esa transformación desde siempre» . Esta manera de ser indica ya que es una chica inteligente. Su actitud puede ser sorprendente porque actúa como antes «El pelo tirante bien recogido, […] el pupitre perfectamente ordenado, sus guantes impecables, todo impecable en ella» . Pero lo que puede ser difícil de entender es por qué los demás reaccionaron de manera distinta con ella «Las monjas también miraban a Concepción con otros ojos. Esa herencia podía significar un buen donativo» . Es una actitud oportunista ya que de repente Concepción se volvía en una persona interesante «Convertida en el centro de atención» tanto para las monjas como para las alumnas.
Me parece difícil decir a ciencias ciertas si el dinero es algo colosal porque depende del carácter de cada persona. Cada uno lo aprovecharía de diferentes maneras, según lo que le gusta hacer o lo que le interesa. Es cierto que para algunos el dinero puede hacer perder la cabeza gastándolo todo en poco tiempo y por fin quedarse sin nada. Mientras que para otros, el dinero es un medio para proteger a su familia, ayudar a sus amigos y ahorrar por si acaso pasara algo grave. En la realidad, se ve de todo. Cuando uno pertenece a una clase social humilde, modesta y que de repente gana mucho dinero gracias a una herencia se transforma en una persona más acomodada. De hecho, puede seguir viviendo como antes, puede seguir viendo a los mismos amigos. El dinero puede ser un medio para salir adelante sin que sea un freno a las relaciones sociales. Es evidente que puede suceder todo lo contrario.
Para concluir diré que desde un punto de vista personal, por supuesto que el dinero cambia la vida. Es una oportunidad que mejora tu vida y la de los demás si quieres compartir. Te da la posibilidad de conceder deseos y de realizar tus sueños (viajes en el mundo, comprar un coche o una vivienda, hacer regalos).
2. La narradora habla con Concepción de la invitación a su cumpleaños. He aquí el diálogo entre ellas.
La narradora: ¿Puedo preguntarte algo?
Concepción: Claro que sí.
La narradora: ¿Cómo se te ocurrió la idea de invitarme a tu fiesta de cumpleaños?
Concepción: Me caes muy bien. No te pareces a las otras chicas muy amaneradas que sólo piensan en mirarte para ver lo que te has puesto. Tú eres diferente, eres una chica simpática que no juzga a la gente.
La narradora, un poco cortada: Gracias. No me lo esperaba. Yo pensaba que no te habías fijado en mí puesto que nunca tuvimos la oportunidad de hablarnos.
Concepción: Pues… el otro día hablé con mi padre y me contó lo bien que se lo pasó con el tuyo cuando eran socios hasta el día en que ocurrió la tragedia. Nadie es responsable de lo que pasó y resulta que a mi padre le afectó mucho este episodio. Me confesó que iba a hablar de nuevo con tu padre para que trabajaran de nuevo juntos porque le echaba mucho de menos. Después de esta charla, tenía ganas de conocerte mejor.
La narradora: ¡De verdad! ¡Qué ilusión! Cuando lo sepa mi padre no se lo va a creer. Sufrió mucho porque se sintió impotente frente a una situación que nunca había vivido.
Concepción: Las cosas cambian, la vida es a veces llena de sorpresas. ¿Cómo te sientes?
La narradora: Estoy un poco desorientada después de estas revelaciones. Mi padre tenía la moral por los suelos y yo no sabía qué hacer para que se mejorara. ¡Cuánta emoción!
Concepción: ¿No lamentas que te lo haya contado de manera tan brusca?
La narradora: ¿Tan brusca? No, claro que no. Al contrario, te lo agradezco. Cuando se entere de todo mi padre, se pondrá muy contento.
Concepción: Mi padre irá a verle antes de mi fiesta. ¿Te apetece ayudarme a prepararla?
La narradora, llorando de alegría: Para mí, sería un verdadero placer.
Concepción, incrédula: ¡No te pongas a llorar por favor! Eres mi amiga y lo mejor está por llegar. No son más que buenas promesas.
La narradora: ¿Sabes una cosa?
Concepción: No.
La narradora: Tenemos que decírselo todo a mi madre porque ella también estaba muy preocupada. Me gustaría que vinieras conmigo y que se lo cuentes todo y luego vamos a por las bebidas, la decoración y la comida por la fiesta. Quiero que sea para ti un momento inolvidable. Déjame luego un rato para que pueda prepararte algunas sorpresas.
Concepción: Bueno, vale. Me gusta la idea y ya estoy deseando el momento en que estéis todos allí.
La narradora: ¡Cómo mola!
Y las dos se echaron a reír y se fueron a casa de la narradora.
III. Traduction
1. Cependant, elle me considérait, et je ne sus jamais pourquoi, comme une de ses amies. Et c'est la raison pour laquelle elle m'avait invité à sa fête d'anniversaire. Je trouvai, dans mon pupitre, une enveloppe couleur crème. Mon prénom était écrit à l'encre de Chine et cette calligraphie spectaculaire que l'on réserve aux grandes occasions et qui semble sortie de vieux manuscrits. Les majuscules étaient énormes, pleines de courbes et de spirales.
2. Son pupitre était devant le mien. Si le pupitre de Concepción n'avait pas été devant le mien, il est très probable que je ne l'aurais pas remarquée. Mis à part l'ordre avec lequel elle maintenait toutes ses affaires, elle ne se faisait en rien remarquer. Jusqu'à ce que la grande nouvelle tombe : ses parents avaient hérité d'une grande fortune d'un oncle d'Amérique. Les oncles d'Amérique étaient des personnages de légende. Ils avaient quitté le pays pour se forger un avenir et ils avaient réussi à devenir immensément riches. On parla d'une grande quantité d'argent, un de ces chiffres accompagnés de beaucoup de zéros qui échappent à notre compréhension. Il s'agissait de quelque chose de colossal, quelque chose qui change la vie.