Marta Rivera de la Cruz, En tiempo de prodigios

Énoncé

Mi madre
«  Mi madre siempre estaba contenta. La recuerdo cantando mientras hacía la comida o cuando planchaba nuestros vestidos, de un eterno buen humor al volver del mercado o al llevarnos al colegio. Estaba satisfecha con su elección. Con su vida entre cerros(1) de ropa que planchar, menús semanales y compras de alimentación para cinco personas. Aquella actividad para mí aburridísima no parecía ponerla de mal talante(2). Al contrario: mi madre estaba orgullosa del trabajo que hacía, de tener un horario de veinticuatro horas sin paga de beneficios ni posibilidades de ascenso. Cuando yo era pequeña, me daban mucha pena las niñas cuyas madres trabajaban fuera de casa. Qué placer era entonces encontrar siempre a mi madre cuando volvíamos de la escuela. Qué gusto que todas las comidas estuvieran listas a su hora, que cuando uno de nosotros caía enfermo ella pudiese velar un sueño inquieto, poner paños(3) frescos en una frente que ardía, administrar un jarabe(4) o controlar la temperatura. Qué suerte tener una madre siempre presente, preparada para secar lágrimas, para curar una rodilla herida, para consolar, para reñir incluso. Cuando era pequeña, yo no tenía llaves de nuestro piso. ¿Para qué, si sabía que mi madre nunca iba a estar fuera cuando yo llegara? Más adelante, ya adulta, empecé a reprocharle su dedicación a nosotros, su autoinmolación, la castración a la que voluntariamente se había sometido. Qué ganas de estar todo el día en casa, qué ganas de poner lavadoras, de madrugar para hacer el desayuno, de pelar patatas para cinco. ¿Por qué no nos dabas patatas de paquete, como otras madres?, le decía. Ella recordaba sus patatas fritas doradas, crujientes, abundantes, y aclaraba las cosas sin perder la sonrisa. –Quería hacer bien mi trabajo. Tú también quieres hacer bien el tuyo. Mi trabajo era cuidar de vosotros. Yo, tan moderna, tan progre, tan liberada, hubo una época en la que vi a mi madre como una especie de esclava digna de lástima. Hay que ser tonta, pensaba yo, hay que ser muy tonta para casarse con el primer novio que se tiene, para parir dos niñas en quince meses, para asumir todo el trabajo de una casa durante cincuenta y dos semanas al año, sin días libres, ni fines de semana, ni vacaciones ni nada de nada. Y encima, sin quejarse, la pobrecita. Después caí en la cuenta de que mi compasión era también una falta de respeto al camino elegido por mi madre. Una elección de la que no se arrepintió nunca. […] Una vez, hace casi veinte años, mi hermana quiso repetir aquel modelo de comportamiento. Tenía un novio adolescente, y empezó a dar vueltas a la posibilidad de renunciar a la universidad para quedarse en Lugo, estudiando cualquier cosa poco complicada, para casarse con él lo antes posible. Se lo planteó a mi madre como quien tiene una idea genial, y entonces ella montó en cólera. Le dijo que estaba completamente loca si de verdad creía que iba a dejar que hiciera semejante estupidez. Que se lo quitase de la cabeza, porque no pensaba consentirlo. Eso fue lo que dijo. Sencillamente, que no lo permitiría.[…] Mi hermana no entendía nada. –Pero si fue lo que tú hiciste. –No es lo mismo. […] Mi hermana y yo hablamos muchas veces de aquella tarde, cuando nuestra madre puso coto(5) a sus intenciones de repetir el esquema de comportamiento del que estaba tan orgullosa. »
Marta Rivera de la Cruz, En tiempo de prodigios, Ed Planeta, 2007

I. Compréhension du texte
1. 
La madre se pasaba la vida:
a) trabajando en la oficina
b) haciendo tareas domésticas
c) fuera de casa
d) estudiando
Elige la respuesta correcta y copíala.
2. Apunta dos frases que evidencian que a la madre le gustaba su vida.
3. La narradora envidiaba a las niñas cuyas madres trabajaban fuera de casa. ¿Sí o no? Justifica citando la frase del texto.
4. De niña, a la narradora le encantaba que su madre estuviera siempre en casa.
Justifica esta afirmación con tres elementos sacados del texto.
5. Ya adulta, la narradora cambió su forma de considerar al trabajo de su madre. Cita dos frases que evidencian esta evolución.
6. Copia un fragmento que define perfectamente el estatuto de ama de casa.
7. Citando el texto, aclara en qué consistía la «idea genial» que tuvo la hermana de la narradora.
8. Apunta cuatro expresiones que revelan cómo reaccionó la madre.
II. Expression personnelle
1. ¿Te parece que una mujer que decide quedarse en casa para cuidar de su familia es «una especie de esclava digna de lástima» ? Justifica tu punto de vista en unas quince líneas.
2. La hermana de la narradora le escribe a su madre, años más tarde, para agradecerle la reacción que tuvo. (unas quince líneas)
Rappel : une ligne = 10 mots.
III. Traduction
Traducir desde «Qué suerte…» hasta «…cuando llegara.» .
(1)Un cerro : une montagne.
(2)El talante : l'humeur.
(3)Un paño : un linge.
(4)El jarabe : le sirop.
(5)Poner coto a : mettre un terme à.

Corrigé

Les conseils de l'enseignant
Attention, le texte est écrit avec les temps du passé (imparfait et passé simple ou prétérit). Utilisation de cuyo, traduction de « dont », qui s'accorde en genre et en nombre avec ce qui suit sans article. Utilisation des deux formes du subjonctif imparfait pudiese, estuvieran.
I. Compréhension du texte
1. La madre se pasaba la vida haciendo tareas domésticas.
2. A la madre le gustaba su vida. Las dos frases siguientes sacadas del texto lo evidencian: «Mi madre siempre estaba contenta» . «La recuerdo cantando mientras hacía la comida o cuando planchaba nuestros vestidos, de un eterno buen humor al volver del mercado o al llevarnos al colegio.» .
3. La narradora no envidiaba a las niñas cuyas madres trabajaban fuera de casa. La frase siguiente lo pone de realce «Cuando yo era pequeña, me daban mucha pena las niñas cuyas madres trabajaban fuera de casa.» .
4. De niña, a la narradora le encantaba que su madre estuviera siempre en casa. He aquí tres elementos sacados del texto que lo justifica «Qué placer era entonces encontrar siempre a mi madre cuando volvíamos de la escuela.» , «Qué gusto que todas las comidas estuvieran listas a su hora» , «Qué suerte tener una madre siempre presente, preparada para secar lágrimas, para curar una rodilla herida, para consolar» .
5. Ya adulta, la narradora cambió su forma de considerar al trabajo de su madre. Las dos frases siguientes evidencian esta evolución: «empecé a reprocharle su dedicación a nosotros, su autoinmolación, la castración a la que voluntariamente se había sometido.» , «Yo, tan moderna, tan progre, tan liberada, hubo una época en la que vi a mi madre como una especie de esclava digna de lástima» .
6. Un fragmento del texto define perfectamente el estatuto de ama de casa: «[…] parir dos niñas en quince meses, asumir todo el trabajo de una casa durante cincuenta y dos semanas al año, sin días libres, ni fines de semana, ni vacaciones, ni nada de nada.» .
7. Un día, la hermana de la narradora tuvo «una idea genial», «quiso repetir aquel modelo de comportamiento. Tenía un novio adolescente, y empezó a dar vueltas a la posibilidad de renunciar a la universidad para quedarse en Lugo, estudiando cualquier cosa poco complicada para casarse con él lo antes posible.» .
8. Cuatro expresiones del texto revelan la reacción de la madre: «ella montó en cólera» , «Le dijo que estaba completamente loca si de verdad creía que iba a dejar que hiciera semejante estupidez» , «Que se lo quitase de la cabeza» , «que no lo pemitiría» .
II. Expression personnelle
1. En mi opinión, una mujer que decide quedarse en casa para cuidar de su familia no es «una especie de esclava digna de lástima». Para mí, esta expresión es peyorativa ya que si la mujer toma una decisión como ésta es porque a ella le gusta quedarse en casa haciendo las tareas laborales y también le gusta quedarse con sus hijos. Es posible que se sienta más libre en casa que en el trabajo. Algunas mujeres prefieren este modo de vida en vez de irse al trabajo. Ser ama de casa es un trabajo muy difícil porque hay que hacer de todo, hay que cuidar de todos y ser disponible en muchas circunstancias. De vez en cuando, ciertas mujeres aprovechan su tiempo libre para tomar el café con amigas, para compartir momentos inolvidables con sus hijos, están presentes cuando el niño o la niña empieza a andar, cuando empieza a balbucear las primeras palabras. Claro, para ellas, son momentos que no quieren perderse. La mujeres que eligen este modo de vida no se lo arrepienten y no se consideran como esclava. A mi parecer, cuando se cansan de esta vida, en la mayoría de las veces empiezan a encontrar trabajo o vuelven a ejercer el que tenían antes del nacimiento de sus hijos. La expresión «una especie de esclava digna de lástima» me parece dura ya que un esclavo es una persona que sufre y que soporta las exigencias de su amo, es una persona que vive sin libertades y en pésimas condiciones. La lástima es sinónimo de compasión, de queja. Estoy convencida de que las mujeres que deciden quedarse en casa no se consideran como esclavas y mucho menos como mujer disgustada. No se pasan el tiempo quejándose. A través de diferentes encuestas, se nota que unas mujeres que eligen trabajar echan de menos los momentos importantes de la evolución de sus hijos porque consideran que no pasan demasiado tiempo con ellos. O cuando lo pasan, no son tan disponibles como lo quisieran porque pierden paciencia, porque corren detrás del tiempo. Dicen que no son tan felices porque tienen la impresión de que se pierden etapas importantes en la vida de sus hijos .
A modo de conclusión diría que una mujer que decide quedarse en casa para cuidar de su familia es una decisión valiente e elegida. Pero es cierto que en algunas situaciones, ciertas mujeres se quedan en casa porque no tienen ningún otro remedio pero por lo tanto no se puede considerarla como una esclava digna de lástima.
2. La hermana de la narradora le escribe a su madre, años más tarde, para agradecerle la reacción que tuvo.
Querida madre:
Hace mucho tiempo que quería escribirte pero todo mi tiempo lo dedico a mi trabajo. Voy descubriendo los diferentes países del mundo. Y esa oportunidad te la debo a ti. Si todo anda perfectamente para mí es porque tu reacción de la época fue muy instructiva y gracias a lo que me dijiste cambié de vida. Me puse a estudiar para conseguir un nivel que me permitiera cumplir con mis sueños y lograr un trabajo que me gustara. Soy una mujer totalmente independiente con muchos amigos. Te lo agradezco Mamá porque tu confianza como tu orgullo han sido determinantes. Al principio quería conformarme con la imagen que yo tenía de ti: una madre irreprochable siempre presente, una madre que nunca se quejaba y que estaba contenta en cada momento. No me di cuenta que hiciste muchos sacrificios y que nunca pensaste en tu propia vida porque la dedicaste a tu familia. Y por fin entendí que no querías que tuviéramos la misma vida. Tú fuiste la única persona quien me alentó en todas circunstancias y quien me ayudó a tener confianza en mí misma. Hoy en día, soy una mujer risueña como lo eras tú. Soy una persona determinada e intento alcanzar mis objetivos. Abrí los ojos cuando un día te enfadaste porque ya había planeado mi vida futura con mi novio de la época. Algunos meses más tarde me di cuenta de que tenías razón y que no quería ser un ama de casa sino una mujer granada, ambiciosa. Te pasaste la vida cuidándonos, te pasaste horas consolándonos y nadie estaba presente para ti. Parecías tan fuerte que nunca pudimos imaginar que no querías de esta vida para nosotros, tus hijos. Mi trabajo, mamá, es mi pasión y estoy muy contenta al ejercerlo, me gano la vida. Mamá, quiero decirte que comprendí hace ya muchos años el mensaje que quisiste darme: nunca resignarme con vivir una vida que no me gusta.
Estoy muy orgullosa de ti y seguirás siendo la mujer de mi vida. Te quiero tanto.
No te puedes imaginar cuánto te echo de menos. Te llamaré pronto para que me cuentes muchas cosas de nuestra familia y de nuestros amigos. Da recuerdos a todos de mi parte.
Muchos besos. Tu hija Laura.
III. Traduction
Quelle chance d'avoir une mère toujours présente, prête à sécher les larmes, à guérir un genou blessé, à consoler, et même à gronder. Quand j'étais petite, je n'avais pas les clés de notre appartement. Pour quoi faire, puisque je savais que ma mère ne serait jamais dehors quand j'arriverais.