Luis Sepúlveda, La lámpara de Aladino

Énoncé

La cita aplazada
«  La cita(1) era a las cinco de la tarde, hora fatídica, como se sabe. Marly no llegaba. Conté las palmeras, los lirios, los basureros, los bancos de hierro verde, la gente que salía de la biblioteca, los barcos de los vendedores de maní(2), los tambores de las vendedoras de barquillos, las palomas que se cagaban en la estatua de don Benjamín Vicuña Mackenna. A las ocho de la tarde ya no tenía qué contar. Aquel mal trago me llenó de incertidumbre y de rencor. Lo primero que pensé fue: «Claro, una pijecita(3) del Santiago(4) College no se va a liar con un rojo del Instituto Nacional. Que se vaya a la mierda». Pero luego la imaginé llorando, encerrada en casa, custodiada por una familia odiosa y un militar jubilado que les servía de portero. «¡Ding-dong, ding-dong!(5), son las cosas del amor.» Al día siguiente huí antes del final de las clases y fui a esperarla a la salida del Santiago College. Vi cómo en la puerta del colegio iban apareciendo chicas de todas las edades, caminaban hasta el auto de papá o hasta el bus del College, pero de Marly ni la sombra. No salió. Tal vez estaba enferma, sí, ding-dong, ding-dong, seguro que había contraído la gripe, pobrecita, estaría en cama con la nariz irritada y dolor de garganta. Al día siguiente falté a clase y fui al Santiago College a la hora de entrada. Todo en vano. Marly no apareció. Tras pasar una semana repitiendo la escena de plantarme frente a la puerta del colegio, vi que las alumnas y quienes las esperaban empezaban a mirarme con aire de sospecha. De tal manera que, para evitar ser corrido de allí por la fuerza, decidí dar un golpe de audacia y entré a preguntar por la ausente. –¿Y por qué quiere ver a esa señorita Marly de la que no sabe los apellidos? preguntó una mujer que apestaba a autoridad. –Es que esa señorita perdió algo muy valioso y quiero entregárselo. La conocí en el curso de buenas costumbres del Centre Catalán. La mujer revisó una larga lista y concluyó que no había ninguna alumna que se llamara Marly. La olvidé. No. No la olvidé, pero tampoco dejé que me arruinara la vida. Cada vez que observaba a mi padre escuchando su programa de tangos con ojos ensoñadores, me decía a mí mismo que el amor tenía que ofrecer otras posibilidades además del sufrimiento. No la olvidé, y su nombre me sirvió para inventar la historia de un romance con una pijecita del Santiago College que mis amigos aceptaron como verdadera. Mis catorce años quedaron atrás y la vida fue adquiriendo los trazos de una formidable aventura porque había un mundo que imploraba por cambios sociales. Recuerdo que fue durante una mañana de invierno cuando volví a verla. Yo tenía dieciocho años y era dirigente estudiantil a tiempo completo en las barricadas de nuestro 68. Impulsábamos una reforma que hiciera de las universidades un gran centro de agitación social, para que se abrieran a los obreros, que fueran el corazón del gran cambio y de la revolución. Todo esto, naturalmente, no le sentaba muy bien(6) al Gobierno y la policía se esmeraba(7) en dejar caer todo el peso de la ley sobre las cabezas de los estudiantes. Los inviernos de Santiago son horribles, y el del 68 lo fue más todavía, porque a la natural polucíon se agregaron los gases lacrimógenos y las balas. Estaba con un grupo de compañeros entonando La Internacional a todo pulmón, cuando una voz de mujer empezó a cantar un texto diferente. –¡Ding-dong, ding-dong!**, son las cosas del amor. Era ella. Aunque no llevaba el vestido de muselina blanca sino jeans, un anorak, y se cubría la mitad de la cara con un pañuelo para aminorar los efectos de los gases lacrimógenos, reconocí sus ojos de inmediato. – La chica del Santiago Collega. Perdón, la compañera del Santiago College –dije. –Ahora soy militante de las Juventudes Comunistas –dijo. –¿Te sigues llamando Marly? Indinó el cuerpo hacía mí y me dio un beso muy largo en la boca. »
Luis Sepúlveda, La lámpara de Aladino, 2008

I. Compréhension du texte
1. Cita dos expresiones que indican que el narrador esperó mucho tiempo a Marly.
2. Apunta la frase que traduce el estado de ánimo del joven tras el fracaso de la cita.
3. Marly pertenece a la alta sociedad. Entresaca dos detalles que lo muestran.
4. 
Al día siguiente de la cita, el joven…
a) se encerró en su casa, desesperado.
b) volvió a esperarla a la salida del colegio.
c) la olvidó y se fue con los amigos.
Elige la respuesta correcta y cita una frase del texto para justificarla.
5. 
Completa la frase con la respuesta correcta:
Al ver que Marly no salía del colegio, pensó el chico primero que…
a) tenía problemas de salud y tuvo que quedarse en casa.
b) había salido por otra puerta.
c) la habían castigado.
6. 
Copia las frases siguientes y di si es verdadero o falso. Justifica cada respuesta citando una expresión del texto.
a) El joven dejó de pensar en Marly.
b) Volvió a verla en una manifestación estudiantil.
7. Los dos protagonistas sienten todavía atracción recíproca. Escoge dos ejemplos del texto que lo prueban.
II. Expression personnelle
1. Analiza y comenta los sentimientos y el comportamiento del narrador a lo largo del texto. (12 líneas)
2. Imagina el diálogo que siguió la escena. (15 líneas)
III. Traduction
Traduire le texte depuis : «La olvidé…» jusqu'à «… como verdadera.» .
(1)La cita: le rendez-vous.
(2)Vendedores de maní : vendeurs de cacahuètes.
(3)Pijecita : petite minette.
(4)Santiago : capitale du Chili.
(5)Ding-dong : «son las cosas del amor», canción de moda (cuando se conocieron los protagonistas).
(6)No le sentaba muy bien : cela ne plaisait pas…
(7)Se esmeraba en : s'appliquait à.

Corrigé

Les conseils de l'enseignant
Attention à l'utilisation des temps du passé (imparfait, passé simple) et à leur concordance. Utilisation du subjonctif imparfait.
Emploi de ir + gérondif (« peu à peu »), par exemple « fue adquiriendo ».
I. Compréhension du texte
1. Dos expresiones indican que el narrador esperó mucho tiempo a Marly: «La cita era a las cinco de la tarde» , «A las ocho de la tarde ya no tenía qué contar» . Se pasó tres horas esperándola.
2. He aquí la frase que traduce el estado de ánimo tras el fracaso de la cita: «Aquel mal trago me llenó de incertidumbre y de rencor» .
3. Marly pertenece a la alta sociedad. Dos detalles lo muestran «una pijecita del Santiago College no se va a liar con un rojo del Instituto Nacional» , «la imaginé llorando, encerrada en casa, custodiada por una familia odiosa y un militar jubilado que les servía de portero» .
4. Al día siguiente de la cita, volvió a esperarla a la salida del colegio. La frase siguiente sacada del texto lo justifica «Al día siguiente, huí antes del final de las clases y fui a esperarla a la salida del Santiago College.» .
5. Al ver que Marly no salía del colegio, pensó el chico primero que tenía problemas de salud y que debía quedarse en casa. La frase siguiente lo muestra «Tal vez estaba enferma, seguro que había contraído la gripe, pobrecita, estaría en cama con la nariz irritada y dolor de garganta.» .
6. 
a) El joven dejó de pensar en Marly. Es falso. La expresión siguiente lo confirma «No la olvidé, pero tampoco dejé que me arruinara la vida.» .
b) Volvió a verla en una manifestación estudiantil. Es verdadero. La frase siguiente lo muestra «Estaba con un grupo de compañeros entonando La Internacional a todo pulmón, cuando una voz de mujer empezó a cantar un texto diferente. […] Era ella» .
7. Los dos protagonistas sienten todavía atracción recíproca. Él la reconoció enseguida «Aunque no llevaba el vestido de muselina blanca sino jeans, un anorak, y se cubría la mitad de la cara para aminorar los efectos de los gases lacrimógenos, reconocí sus ojos de inmediato» . Ella se mostró muy expresiva «Inclinó el cuerpo hacia mí y me dio un beso muy largo en la boca.» .
II. Expression personnelle
1. El comportamiento del narrador al principio del texto pone de realce los sentimientos que experimentaba para con Marly. Estuvo esperándola durante tres horas y aguantó sin rechistar. Sólo se contentó con contar todo lo que veía «las palmeras, los lirios, los basureros, los bancos, la gente, los barcos, los tambores, las palomas» . Cuando realizó que ella no vendría, lo pasó mal «incertidumbre, rencor» y dudó de él porque no pertenecía a la misma clase social «una pijecita del Santiago College no se va a liar con un rojo del instituto nacional.» . Luego, intentó encontrar los motivos por los que ella no vino «la imaginé llorando, encerrada en casa» . Se empeñó en ir al colegio para verla pero no lo consiguió, «Todo en vano. Marly no apareció.» . Bien se nota que el narrador lamentó la situación pero no quería sufrir por una mujer «tampoco dejé que me arruinara la vida» , «me decía a mí mismo que el amor tenía que ofrecer otras posibilidades además del sufrimiento» . Fue con esta filosofía como pudo vivir e intentó olvidarla. Por lo tanto, determinó seguir sus estudios y se volvió «dirigente estudiantil» . Fue cuando volvió a verla. Nos damos cuenta de que su recuerdo era vivaz puesto que reconoció «sus ojos de inmediato» . No se lo esperaba. Se quedó atónito aunque estaba convencido de que era ella «la chica del Santiago College, la compañera del Santiago College» . El texto pone de realce la atracción que sentían los dos protagonistas «inclinó el cuerpo hacia mí y me dio un beso muy largo en la boca.» .
A modo de conclusión, diré que el destino ayudó el narrador a encontrar de nuevo a la chica que podría ser la mujer de su vida. Son las casualidades de la vida.
2. He aquí el diálogo que siguió la escena entre los dos protagonistas.
El narrador: Oye Marly, esta manifestación ha sido un éxito. Había mucha gente, estudiantes y muchos obreros también. ¡No pensaba encontrarte aquí!
Marly: Sí, es una sorpresa también para mí. Pero lucho desde varios años para que las cosas cambien porque estoy harta. ¿Tú sigues estudiando?
El narrador: Sí, quiero ser abogado. ¿Qué te parece?
Marly: Me parece muy bien. Tu nueva situación te permitirá vivir mejor de lo que podías esperar. Yo, en cambio, quiero viajar a través del mundo y sobre todo atravesar América del Sur.
El narrador: ¡No me digas! ¡Qué aventura!
Marly: Quiero descubrir la realidad de los países latinoamericanos y recorrer la Patagonia, la cordillera de los Andes pasando por Argentina, Perú, Bolivia y llegar en Bogotá donde tengo una cita con un líder político. Me voy con dos amigos y mi hermana.
El narrador: ¿Cuándo te vas?
Marly: El mes que viene. Mi padre murió hace un año de cáncer…
El narrador: ¡No lo sabía! Lo siento mucho.
Marly: Gracias… Me ha dejado una herencia. Gracias a este dinero, puedo realizar mi sueño. Recorrer América del Sur. Estoy muy impaciente, muy animada. Voy a realizar un libro de fotos y publicarlo. Creo que es esencial saber que otros países, otras culturas existen. Quiero desarrollar mis conocimientos desde un punto de vista personal y humano.
El narrador: Tu vida es apasionante. Espero que lo consigas todo. Cuando vuelvas, llámame y nos vemos. No quiero perderte de vista.
Marly: Yo tampoco. Escucha. ¡Si quieres acompañarme en esta aventura puede ser! Es un viaje que va a durar seis o siete meses pero puede cambiar nuestra vida para siempre. Y si luego te apetece seguir estudiando, podrás hacerlo.
El narrador, boquiabierta: ¡Me gustaría mucho! Pero tengo que pensarlo. Podemos quedar juntos mañana y te daré mi respuesta. ¿Te apetece venir a casa a las ocho de la tarde?
Marly se acercó a él, le dio un beso y le dijo: Espero que aceptes. No veas lo que vamos a vivir.
Los dos se fueron cogidos de la mano.
III. Traduction
Je l'oubliai. Non. Je ne l'ai pas oubliée, mais je ne l'ai pas laissé non plus ruiner ma vie. Chaque fois que j'observais mon père en train d'écouter son émission de tangos avec des yeux rêveurs, je me disais en moi-même que l'amour devait offrir d'autres possibilités que celle de la souffrance. Je ne l'ai pas oubliée et son prénom m'a servi pour inventer l'histoire d'une romance avec une petite minette du Santiago College à laquelle mes amis ont vraiment cru.