Texte de Josefina R. Aldecoa

Énoncé

La historia de Juana
Juana, hija de un republicano matado a principios de la Guerra Civil, vive ahora en México con su madre casada con un hacendado local. Acaba de ingresar en la Academia, una escuela española de la capital.
« Las clases no me parecieron difíciles. Tenía unos profesores excelentes. El trabajo era estimulante, muy bien programado y perfectamente desarrollado. Pero lo que más me impresionó, lo que me hizo sentirme turbada y me alteró por dentro fue el verme sumergida de pronto en un ambiente en el que se hablaba el español de mi infancia. Poco a poco había ido asimilando la suave tonalidad del acento mexicano; me había familiarizado con los giros(1) expresivos, llenos de vida, con las viejas palabras castellanas que creía nuevas porque nosotros las habíamos arrinconado en el olvido. Mi madre nunca perdió su acento, pero su voz era tan mía que no podía detenerme a analizar la diferencia con otras voces que me rodeaban. Al llegar a la Academia regresé a España, a la abuela, a mis amigos. Los alumnos eran en buena parte hijos de españoles exiliados. Muchos hablaban ya con acento mexicano pero los mayores todavía conservaban el viejo tono. Aprendí a distinguir ecos distintos del castellano: catalán, andaluz, vasco, gallego. Al regresar al lenguaje, regresé al país y al deseo de conocerlo algún día. No sé si mi madre pensó en esta reacción mía. No sé si la buscó al enviarme a un centro español para seguir mis estudios. Quizás inconcientemente trataba de acercarme a la tierra abandonada. Por entonces un profesor de lengua nos dijo un dia, después de leer un poema: «Esto es lo único que no pudieron quitarnos, la palabra». Profesores españoles, amigos españoles, casas españolas que se abrieron para mí con generosidad. Ciudad de México fue la oportunidad de acercarme a una patria que los exiliados evocaban una y mil veces para mantenerla nítida en el recuerdo. Una de mis compañeras de clase más queridas, Elvira, hija de un médico, me invitaba a comer muchos domingos. Solían hacer ese día comida española que yo apenas recordaba, porque mi madre jamás intentó introducir ningún plato nuestro en los menús de Remedios(2). La explicación la buscaba la misma Remedios y la encontraba en seguida: «Tu madre no quiere cocinar porque no quiere recordar… que los sabores traen los olores y los olores los lugares, y con esa carrerilla caemos en la pena más grande…» Más importante que las comidas eran, en aquella casa las conversaciones. Allí se hablaba de cosas que yo andaba buscando y que me habían faltado, sin saberlo, en los años de aislamiento en la hacienda. En un empeño(3) por conseguir que me adaptara mejor, mi madre había evitado, salvo en lo estrictamente escolar, hacer referencias a España. Con Elvira y su familia fui reconstruyendo el rompecabezas de mi país, el mosaico de la vida cotidiana. Los padres de Elvira eran madrileños. Me contaban cómo era Madrid antes de la guerra y como se había ido agotando(4) con los bombardeos y la escasez(5), y cómo era la gente de Madrid, valiente y alegre; cómo aguantaban los ataques y luego salian a la calle para gritar: «No pasarán.» Me hablaban del Retiro y de la Puerta del Sol, de la ciudad universitaria al atardecer, cuando el sol refleja su último resplandor en el rosa de los edificíos y en el verde de los árboles. »
Josefina R. Aldecoa, Mujeres de negro, 1993

I. Compréhension du texte
1. ¿Qué tipo de establecimiento era la Academia?
2. Muestra en qué podía parecer contradictoria la actitud de la madre.
3. ¿Por qué a Juana le gustaba tanto ir a casa de Elvira?
II. Expression personnelle
1. «Al regresar al lenguaje, regresé al país y al deseo de conocerlo algún día».
¿Por qué fue importante para Juana «regresar al lenguaje»?
2. La protagonista vuelve a España unos años después y escribe una carta a su madre.
III. Traduction
Traduire depuis « Al regresar al lenguaje… » jusqu'à « …quitarnos, la palabra ».
(1)Giros: tournures.
(2)Remedios era la cocinera.
(3)Un empeño: un esfuerzo.
(4)Agotarse: (ici) se vider.
(5)La escasez: la pénurie.

Corrigé

I. Compréhension du texte
1. La Academia era una escuela en la que podían ir los alumnos, los estudiantes españoles que vivían fuera de su país. Desde las primeras líneas, la narradora nos da informaciones sobre las clases que se dispensaban allí «no me parecieron difíciles». Alaba las virtudes de los profesores «excelentes» y del trabajo «estimulante», la eficacia y la buena organización de la escuela «bien programado y perfectamente desarrollado». Explica que el público de la Academia eran «hijos de españoles exiliados».
La Academia dio la oportunidad a la narradora de seguir estudiando en su propio idioma. Le permitió recordar la lengua que hablaba cuando era pequeña. De hecho, se sintió perturbada «lo que me hizo sentirme turbada y me alteró por dentro fue el verme sumergida de pronto en un ambiente en el que se hablaba el español de mi infancia». También estudió los diferentes idiomas que siguen existiendo en España: «catalán, andaluz, vasco, gallego».
2. La actitud de la madre podía parecer contradictoria. Se había sumergida en el ambiente mejicano con las características particulares del acento, de la cultura y del modo de vivir. Estaba casada con «un hacendado local». Deja entender que estaba integrada por completo en la vida mejicana. Sin duda, quería olvidar las circunstancias que la obligaron a mudarse en otro país. Era republicana, defendía los valores democráticos y luchaba contra la dictadura y la represión que reinaban en España.
Sin embargo, a pesar de sus recuerdos amargos y dolorosos, pienso que la madre no quería que su hija olvidara su patria, su idioma, su cultura, sus raíces. Lo contradictorio es que la madre de Juana se pasó la vida ocultando los acontecimientos que se desarrollaron durante la Guerra Civil después de la cual se instauró una dictadura hasta 1975. La madre huyó el infierno y se puso a buscar una vida mejor. Lo mejor, era lo que quería que su hija recordara. Debió de sufrir mucho para callar los acontecimientos graves: las libertades pisoteadas puesto que los españoles no tenían el derecho de hacer nada, la represión, la censura.
Pero, en cambio, pensaba que había llegado el momento en que su hija podía volver a sus raíces. Cuando llegaron en México, la madre quería protegerla y lograr que se «adaptara mejor». A pesar de que seguía tan callada sobre los motivos y las circunstancias de su llegada en México, quería que su hija conociera de nuevo su país: España. Como era más mayor, decidió mandarla en la Academia donde pudo disfrutar de la enseñanza española.
Pienso que la actitud de la madre muestra que no es egoísta. Refleja también el deseo de restablecer un equilibrio que hubiera podido perder su hija al vivir con su madre en un país lejano del suyo. La chica ya se había quedado sin padre, matado durante la Guerra, y la madre se negaba a que su hija sintiera demasiada nostalgia del pasado.
3. A Juana le gustaba muchísimo ir a casa de Elvira, una de sus mejores amigas «una de mis compañeras de clase más queridas» . Allí era donde probó las comidas típicas españolas que «apenas recordaba» y donde hablaban de cosas que quería conocer porque España era su patria.
En esta familia, no existían los tabúes, hablaban con mucha libertad, soltura y confianza. Fue integrando las informaciones que le faltaban «me habían faltado, sin saberlo, en los años de aislamiento en la hacienda», fue familiarizándose con la vida cotidiana de los españoles «fui reconstruyendo el rompecabezas de mi país, el mosaico de la vida cotidiana».
Estaba atenta a lo que contaban los padres de Elvira. Iba conociendo la historia de la capital española «como era Madrid antes de la guerra», se enteró de las circunstancias en las que las tropas nacionales estuvieron destruyéndola y del como dejaron a los habitantes sin nada «se había ido agotando con los bombardeos y la escasez». También se enteró del valor y de la alegría de los madrileños a pesar de un ambiente penoso, dramático «valiente y alegre». El pueblo siguió defendiéndose y se empeñaban en gritar el lema republicano «aguantaban los ataques y luego salían a la calle para gritar "no pasarán"». A Elvira le gustaba ir en casa de su amiga porque allí era donde se enteraba de lo que ocurrió. Quería entender la gravedad de los acontecimientos y darse cuenta de la fuerza de un pueblo y de la belleza de la ciudad a pesar de los bombardeos «cuando el sol refleja su último resplandor en el rosa de los edificíos y en el verde de los árboles».
II. Expression personnelle
1. «Al regresar al lenguaje, regresé al país y al deseo de conocerlo algún día». Para Juana, regresar al lenguaje fue hablar de nuevo con el acento español y de allí surgió la nostalgia de un pasado del que nadie quería hablar en su casa. La narradora describe la vida en la Academia de manera positiva puesto que los profesores lo hacían todo para que los alumnos se sintieran a gusto.
Cuando uno regresa al lenguaje, van regresando también los recuerdos de la infancia. Fue lo que ocurrió a la narradora «regresé a España, a la abuela, a mis amigos». Fue muy importante para ella puesto que perdió a su padre, matado por los nacionalistas. Dejó en España una parte de su vida. Y tenía la impresión de abandonar cada vez más su país puesto que en su casa nunca hablaban de los acontecimientos del pasado. Sin embargo, «los exiliados evocaban una y mil veces» su patria «para mantenerla nítida en el recuerdo». Gracias a la Academia, a los profesores, a Elvira y a su familia consiguió reconstruir su vida y entender la tragedia que vivieron muchísimos españoles «fui reconstruyendo el rompecabezas de mi país, el mosaico de la vida cotidiana».
2. Querida madre,
Llevo un mes viviendo aquí en Madrid y me encanta la ciudad. Es como si yo volviera a nacer. Las cosas han cambiado mucho desde que te fuiste. El ambiente es totalmente diferente del que conociste tú. Existe ahora un bienestar y se nota que las personas viven libres desde poco. Se pasan el tiempo defendiendo sus ideas y sus ideales porque después de tantos años de dictadura rechazan todo tipo de amenazas que pudieran poner en peligro la libertad de un pueblo entero.
Las tapas son una pasada, voy recordando las comidas que me hacías tú cuando era pequeña, son los sabores de mi infancia. El modo de vivir corresponde a lo que pasé tantos años buscando. He conocido a gente simpática y solemos salir con la pandilla, nos llevamos muy bien entre todos.
Como lo ves, soy feliz. Me encantaría que regresaras para darte cuenta del cambio español: los madrileños, los vascos, los catalanes, los andaluces, los gallegos se expresan, se defienden, existe la solidaridad. ¡Creo que viven y disfrutan de cada momento!
Os echo mucho de menos.
Te abrazo con cariño. Mil besos.
Tu hija que te quiere.
Juana
III. Traduction
En revenant à la langue, je revenais au pays et au désir de le connaître un jour. Je ne sais pas si ma mère pensa à cette réaction qui fut la mienne. Je ne sais pas si elle la rechercha en m'envoyant dans un centre espagnol pour poursuivre mes études. Peut-être qu'inconsciemment elle essayait de me rapprocher de la terre abandonnée. C'est à cette époque qu'un professeur de langue nous dit un jour, après avoir lu un poème : « Ça, c'est la seule chose qu'ils n'ont pas pu nous enlever, la parole. »