Texte de Francisco Coloane

Énoncé

El pasajero clandestino
(La acción pasa al principio del siglo XX)
«  – ¿Quién eres tú ? – Soy Alejandro Silva Cáceres, tengo quince años de edad, alumno del Liceo Talcahuano –contestó el niño con la cabeza alta, voz clara, firme y respetuosa. – ¿Por qué has venido ? – Deseaba ser marinero, mi madre está anciana, es lavandera, y pronto ya no podrá trabajar. Hizo lo que pudo para que ingresara en la Escuela de Grumetes(1), pero no lo conseguimos. Supe que la Baquedano hacia su último viaje, no pude contenerme y me decidí a partir escondido; dejé todo arreglado, señor: una carta a mi madre y otra a mis profesores, pidiéndoles perdón. – ¿Cómo entraste ? inquirió el capitán de corbeta un poco más apaciguado. – Un muchachito del puerto, uno de esos que llaman los marinos «pistoleros» y que viven de lo que los barcos les regalan, me trajo en su chalana(2), y aprovechando una ocasión trepé por la cadena, subí a la proa y me escondí donde acaban de encontrarme. Sé que no me echarán al agua; cumpliré con el castigo que me impongan, señor, pero déjeme a bordo; quiero ser marinero de la Baquedano, serviré en algo, barriendo, baldeando(3), limpiando papas(4) o en lo que me quieran enseñar. El capitán se lo quedó mirando un rato y luego se dirigió a la popa y descendió al interior del buque. El niño, rodeado de la ronda, respiró con placer el viento salobre que venía del mar, miró las olas que aparecían y desaparecían como lomos de negras y grandes bestias en la noche, y sus ojos se agrandaron de asombro al contemplar el espectáculo impresionante del velamen(5) del buque hinchado por el fuerte viento del noroeste, escorado peligrosamente por el lado de babor y corriendo a doce millas por hora en la inmensidad del mar y de la noche. Una ordenanza llegó a interrumpir el silencio de la ronda y su prisionero. – Mi comandante Calderón desea ver al niño –dijo el grumete. Siguieron al guardiamarina que comandaba el grupo y descendieron por una elegante escalera de bronce a la cámara del primer comandante del buque, que quedaba bajo la toldilla(6). El comandante Calderón era un capitán de navío alto, gordo, moreno, con ese aspecto bonachón de los viejos marinos que han recorrido muchos mares, visto muchas cosas y mandado muchos buques. El segundo comandante ya lo había informado del hallazgo. El niño se sorprendió un poco de la elegancia de la cámara, tapizada de alfombra, con una mesa de fina madera y cubierta de una carpeta de felpa roja, grandes sillones y lámparas potentes. El comandante hizo retirar la ronda y se quedó solo con el segundo y el niño. Con aire severo, pero bondadoso, le pidió que le hablara con confianza. »
Francisco Coloane (chileno), El último grumete de la Baquedano, 1977

I. Compréhension du texte
1. Completa la ficha de identidad del pasajero clandestino. Indica:
a) su nombre;
b) sus apellidos;
c) su edad;
d) su origen social;
e) su situación escolar.
2. Encuentra tres motivos que incitaron al clandestino a subir a la Baquedano.
3. Cita sin comentar tres aspectos que demuestran que el clandestino es un muchacho determinado.
4.  ¿Cómo pudo subir a la Baquedano ? Apunta dos elementos que lo muestran.
5. Fijándote en «El niño […] de la noche.» di, sin comentar, los dos sentimientos opuestos experimentados por el niño frente al mar.
6. Destaca dos aspectos de la personalidad del comandante Calderón.
II. Expression personnelle
1. Imagina el diálogo entre el clandestino y el comandante Calderón (150 a 200 palabras).
2. «Cumpliré con el castigo… que me quieran enseñar». ¿Para qué proyecto personal estarías dispuesto a hacerlo todo ? (150 a 200 palabras).
III. Traduction
Traduire depuis «Deseaba ser marinero…» jusqu'à « …apaciguado.».
(1) La Escuela de Grumetes : l'École des Mousses.
(2) La chalana : la barque.
(3) Baldear : nettoyer le pont.
(4) Las papas : las patatas.
(5) El velamen : la voilure.
(6) La toldilla : la dunette (structure fermée, placée sur le pont arrière d'un navire).

Corrigé

I. Compréhension du texte
1. El pasajero clandestino se llama Alejandro Silva Cáceres. Es un adolescente de quince años. Nos enteramos de que su madre ya es mayor y que pronto cesará su oficio de lavandera. Lo que llama la atención es que no hay ningún detalle sobre su padre. Suponemos que ha muerto, que ha abandonado a su familia o que vive en otra parte.
El muchacho es de origen social pobre. Era un alumno «del liceo Talcahuano». Dejó sus estudios porque no consiguió ingresar en la Escuela de Grumetes pero se empeñaba en realizar su sueño: ser marinero.
2. El texto pone de relieve tres motivos que incitaron al clandestino a subir a la Baquedano. En primer lugar, su madre estaba envejeciendo «está anciana» y pronto dejaría de trabajar. El chico, tarde o temprano, tendría que arreglárselas para satisfecer sus necesidades.
Luego, no pudo ingresar en la escuela de Grumetes.
Fue cuando decidió subir a la Baquedano como polizón «supe que la Badequano hacía su último viaje, no pude contenerme y me decidí a partir escondido».
Por fin, es evidente que el joven clandestino soñaba con ser marinero y estaba dispuesto a correr todos los riesgos y a hacer lo que fuera para conseguirlo «quiero ser marinero, serviré en algo, barriendo, limpiando papas o en lo que me quieran enseñar».
3. El autor pone de manifiesto tres aspectos que demuestran que el clandestino es un muchacho determinado.
Al principio del texto, presenta su verdadera indentidad sin mentir y con educación «soy […] con la cabeza alta, voz clara, firme y respetuosa».
El texto no nos bosqueja el retrato de un chico asustado. Por lo contrario, se muestra responsable y valiente.
A continuación, no vacila en explicar los motivos por los que está en el buque y cómo consiguió subir a la Baquedano. Es sincero.
Por último, notamos que el muchacho no huye sino que se queda a bordo sin saber lo que van a hacer de él. No se desanima y aprovecha el momento para observar el mar, las olas y el buque.
4. El joven pudo subir a la Baquedano porque tuvo la oportunidad de encontrar a un muchacho del puerto «me trajo en su chalana». Fue él quien le ayudó a acercarse del buque.
Cuando Alejandro pudo, subió al barco y se escondió «aprovechando una ocasión trepé por la cadena y subí a la proa». Estaba convencido de que una vez a bordo, nadie le tiraría al agua porque era un chico capaz de trabajar mucho y hacerse útil.
5. Hay que recalcar los dos sentimientos opuestos experimentados por el niño frente al mar.
Primero, bien se ve que era feliz «con placer» y estaba atento a todo lo que le rodeaba «miró las olas que aparecían y desaparecían como lomos de negras y grandes bestias en la noche».
Después, se quedó impresionado y estupefacto con el espectáculo que se extendía ante sus ojos «sus ojos se agrandaron de asombro al contemplar el espectáculo impresionante del velamen del buque hinchado por el fuerte viento del noroeste».
Por primera vez, estaba experimentando un sentimiento de miedo porque se daba cuenta de los peligros que podían, a diario, vivir los marineros «escorado […] la inmensidad del mar y de la noche».
6. El texto destaca dos aspectos de la personalidad del comandante Calderón. Era un hombre de experiencia «viejos marinos que han recorrido muchos mares, visto muchas cosas y mandado muchos buques». Era también un hombre bueno «bondadoso» puesto que pidió al chico que le contara su historia sin recelo «le hablara con confianza».
II. Expression personnelle
1. El clandestino y el comandante Calderón se quedaron un momento hablando.
– ¿Cómo te llamas?
– Me llamo Alejandro comandante y cumplí 15 años el pasado 20 de diciembre.
– ¿Qué haces aquí? Y no se te ocurra contarme tonterías.
–No, no señor. Le voy a decir toda la verdad, se lo juro. Según me han contado en mi familia, a los cinco años, me pasaba el tiempo mirando los barcos que pasaban en el puerto cerca de mi casa. Unos años más tarde, empecé a vestirme de marinero. Aprendí a respetar a la gente, a mis amigos, a todas las personas porque me dijeron que era muy importante en la marina. También quería ser un buen alumno para hacer estudios.
– ¿Y lo conseguiste?
– Hasta ahora si, pero no he conseguido ingresar en la Escuela de los Grumetes. Para mí, fue un fracaso punzante y pensé que ya no podría realizar mi sueño.
– Todo esto no me explica por qué estás aquí en mi buque sin ninguna autorización. ¿Sabes que podría castigarte de manera severa, o acompañarte en la comisaría?
– No, por favor, señor comandante. Haré lo que quiera. Estoy dispuesto a hacer lo que me diga. El trabajo no me asusta. Si me quedo en mi pueblo, seré un huérfano más y sin porvenir. Si me deja la oportunidad de integrar su tripulación, no lo lamentará. Déjeme unos días a prueba y si no doy satisfacción, me echará. Por favor, señor, déjeme realizar mi sueño. Desde siempre, quiero ser un buen marinero.
– Eres muy joven pero me convences. Y por esta razón te doy una oportunidad. Dentro de algunos días, tomaré una decisión definitiva. Pero antes de todo, quiero que avises a tu madre. Estará muy preocupada.
– Muchas gracias, comandante –dijo el chico con las lágrimas en los ojos. Voy a llamarla para tranquilizarla.
– Puede ser orgullosa de ti. Eres un buen chico –dijo el comandante con emoción.
2. A primera vista, me parece bien que una persona tan joven esté dispuesto a hacerlo todo para llevar a bien su proyecto, cuando se trata de una verdadera pasión. Este proyecto permitió dar un sentido a la vida del joven del texto. Sin embargo, no creo que hacer las cosas en la ilegalidad sea buena cosa puesto que puede ser peligroso y pueden existir consecuencias graves para el resto de la vida. Imaginando que uno no logra su objetivo, ¿qué haría? No lo sabemos.
Si yo tuviera un proyecto personal importante que realizar, no estoy convencido de que lo haría todo para ir hasta el fin. Pienso que tendría miedo que sufriera demasiado mi familia. Necesitaría tiempo para madurar el proyecto y darme cuenta de las ventajas posibles en esta situación.
Yo creo que hay que ser muy valiente o al contrario muy desesperado para ser capaz de hacerlo todo y conseguir su meta.
También podemos añadir que algunos lo hacen por desafío y no quieren ser un cobarde delante de los demás. Yo no podría hacerlo porque creo que es necesario pensarlo todo y no equivocarse porque puede ser una decisión que influye una vida entera.
III. Traduction
– Je voulais être marin, ma mère est âgée, elle est blanchisseuse et elle ne pourra bientôt plus travailler. Elle a fait ce qu'elle a pu pour que j'entre à l'École des Mousses mais nous n'avons pas réussi. J'ai appris que la Baquedano faisait son dernier voyage, je n'ai pas pu me retenir et j'ai décidé de partir caché : j'ai tout réglé avant de m'en aller, monsieur : une lettre à ma mère et une autre à mes professeurs, en leur demandant pardon.
– Comment es-tu entré ?, s'informa le capitaine de corvette un peu plus apaisé.