Texte de Carlos Schmerkin

Énoncé

En la cárcel
El narrador se encontraba prisionero en una cárcel argentina en 1974.
« Nico era chiquito y flaquito. Los barrotes de las rejas, escasamente distantes unos de otros y que nos separaban de nuestros familiares eran helados. Allí nos agolpábamos(1), casi unos sobre otros, cuando llegaban nuestros seres queridos. Nicolás, de apenas tres años, venía frecuentemente. Me miraba sin comprender por qué yo estaba del otro lado de los barrotes, por qué no podía estar con él. Imaginándose cosas horribles sobre nuestra vida carcelaria. Pero un día se me ocurrió probar(2)… Y su cabecita pasó entre los barrotes. Me di cuenta de que todo su cuerpito podria hacer lo mismo. Y negocié con el guardia de turno. Los guardias eran brutales y bestiales. Pero había aquellos que en medio de la violencia infernal de una paliza deslizaben una mirada cómplice, aflojaban imperceptiblement las trompadas(3) (imperceptiblemente para los otros guardias y sus jefes, pero no para nosotros, atentos al menor gesto), los que se conmovían de nuestra situación y la de nuestras familias. Acaso éste al que me refiero tuviera un hijo chiquitito y flaco. El caso es que dejó pasar a mi Nico. «Sólo un ratito»; ¡Un ratito! Fue uno de los momentos más intensos de mi vida. Llevé a mi hijo hasta la celda, le mostré mi cama, los estantes donde teníamos acumulados un tarrito de dulce de leche y algo de mermelada. Le hice ver cómo vivíamos, la mesita donde yo me sentaba a escribirle las cartas que le enviaba todas las semanas, el inodoro, la ventana, las revistas, los libros. De pronto vio una cucaracha(4) que se paseaba por el suelo y me dice: «Papá, mátala». Le dije que era una amiga nuestra y que no hacía daño. Después de unos minutos y ante el temor del guardia de que se descubriera su transgresión del reglamento, volví a pasar a Nico del otro lado. Fue difícil pero necesario. Esa vivencia le permitió a mi hijo relegar sus fantasmas y vivir mi encarcelamiento con mayor tranquilidad. Pudo ver que nuestras condiciones materiales eran menos truculentas(5) que lo que se imaginaba. A lo largo de esos años y a medida que iba creciendo ese recuerdo le sirvió para soportar mejor la ausencia de su padre. Algunas semanas más tarde cuando quise repetir la experiencia su cabecita había crecido y ya fue impossible hacerlo. ¡Me hubiera gustado tanto que la mía fuera más pequeña para pasar del otro lado! Pero la fuerza de mis convicciones y mis ansias de libertad nunca dejaron de estar de otro lado. Los barrotes nunca lograron apresar mi espíritu. »
Carlos Schmerkin, La paloma engomada, 2004

I. Compréhension du texte
1. El narrador pudo reunirse con su hijo. Sin comentar, apunta una frase que lo muestra.
2. Cita una frase del texto que muestra que un guardia ayudó al narrador.
3. El padre y el hijo no pudieron repetir la experiencia. Muy brevemente, di por qué.
4. «Imaginándose cosas horribles sobre nuestra vida carcelaria».
«Esa vivencia le permitió a mi hijo relegar sus fantasmas y vivir mi encarcelamiento con mayor tranquilidad».
Di brevemente en qué medida evidencian estas frases el sentido del texto.
II. Expression personnelle
Le candidat traitera au choix l'une des deux questions suivantes :
1. Comenta la actitud del padre a lo largo del texto. Redacta unas 10 líneas.
ou
2. Años después, Nicolás recuerda este episodio y lo cuenta a un amigo. (Unas 10 líneas.)
III. Traduction
Traduire depuis « Algunas semanas más tarde » jusqu'à « nunca dejaron de estar del otro lado ».
(1)Agolparse : s'entasser.
(2)Probar : faire un essai.
(3)Aflojar las trompadas : retenir ses coups.
(4)Una cucaracha : un cafard.
(5)Truculentas : effrayantes.

Corrigé

I. Compréhension du texte
1. El narrador pudo reunirse con su hijo. La frase siguiente sacada del texto lo muestra «Llevé a mi hijo hasta la celda, le mostré mi cama, los estantes donde teníamos acumulados un tarrito de dulce de leche y algo de mermelada».
2. «El caso es que dejó pasar a mi hijo»: esta frase deja entender que un guardia ayudó al narrador. Pone en tela de juicio el hecho de que algunos, aunque fueran pocos, eran humanos y no vacilaban en echar una mano a los prisioneros para que éstos pudieran disfrutar de lo poco que tenían.
Querían dar una oportunidad a los encarcelados de ver a su familia, de vivir momentos inolvidables como el que vivió el narrador. No fue una actitud egoísta. Al contrario, es evidente que fue un gesto simbólico, prueba de humanidad a pesar del ambiente de delación, de represión que existían durante la dictadura de Videla en Argentina. El régimen militar provocó muchos muertos y desapariciones de «opositores». El guardia arriesgó su pellejo ayudando al padre de Nico. A pesar de esta amenaza, le dejó pasar.
3. El padre y el hijo no pudieron repetir la experiencia ya que el niño había crecido. Su cabeza era demasiado grande para pasar entre los barrotes y «fue imposible hacerlo». El niño no pudo volver a ver con sus propios ojos la celda de su padre. Lo echó de menos porque aquel momento fue para los dos «uno de los momentos más intensos» de su vida. Experimentaron una emoción gigante. Este acontecimiento animó al padre y «los barrotes nunca lograron apresar» su «espiritú».
4. «Imaginándose cosas terribles sobre nuestra vida carcelaria». «Esa vivencia le permitió a mi hijo relegar sus fantasmas y vivir mi encarcelamiento con mayor tranquilidad». Son dos frases claves del texto puesto que evidencian su sentido. Joven de edad, Nico no entendía por qué su padre estaba encarcelado y por qué no podía disfrutar de él como solían hacerlo sus amigos.
Como eran cosas incomprensibles para el niño, imaginaba lo peor. Cuando consiguió pasar del otro lado de los barrotes y que se dio cuenta de las condiciones de vida de su padre, lo aceptó mejor y se quedó más sereno, más sosegado. Pudo ver que en la celda había lo necesario para dormir, para sentarse y para comer. También se podía ver una mesa donde podía escribir, unos libros y revistas que leía para entretenerse «le mostré mi cama, los estantes donde teníamos acumulados un tarrito de dulce y algo de mermelada. […] la mesita donde yo me sentaba a escribirle las cartas […], las revistas, los libros». Eran condiciones precarias pero el padre se contentaba con ellas. De todas formas no tenía más remedio. Debía él también soportar la ausencia de su hijo, de su familia. Era tarea difícil porque estaba muy unido con todos.
II. Expression personnelle
1. La actitud del padre a lo largo del texto es muy conmovedora, simboliza todo el amor que sentía por su hijo. Al principio del texto, le describe utilizando diminutivos «chiquito y flaquito» lo que refleja un sentido cariñoso y aumenta el impacto emocional. Bien se nota que las visitas eran frecuentes y necesarias para el estado de ánimo de todos. Pero el padre estaba preocupado porque sabía que su hijo no entendía la situación en la que se encontraba. Y un día se le ocurrió una idea genial y consiguió, con la ayuda de un guardia, pasar a su hijo del otro lado. Fue una actitud valiente porque si los guardias hubieran descubierto la «transgresión», lo hubiera pasado fatal. Por todo lo contrario, fue uno de los momentos más felices que el padre vivió con intensidad. Logró tranquilizar a su hijo sobre sus condiciones de vida.
A pesar de una situación dramática, el padre consiguió un doble reto: cambiar su rutina con una experiencia inolvidable y lograr que su hijo soportara mejor su ausencia.
2. Años después, Nicolás recuerda este episodio y lo cuenta a un amigo.
–«Paco, te voy a contar lo que me ocurrió un día con mi padre durante la dictadura argentina. Mi madre me llevó a la carcel a visitarle. Me pasé mucho tiempo soñando con estar con mi padre. Quería aprovechar de cada momento que vivíamos juntos. Y al mismo tiempo estaba muy preocupado por él porque no sabía en qué condiciones vivía.»
–«Debían de ser condiciones tremendas. Reinaba un ambiente de temor y de violencia ¿no?»
–«Sí… Pero estaba rodeado de algunas personas que se emocionaban de nuestra situación. Y una de ellas nos ayudó.»
–«Por entonces, ¿existía cierta solidaridad?»
–«Por lo menos, mi padre tuvo la oportunidad de encontrar a un guardia que me dejó pasar entre los barrotes. ¡Imagínate! Estaba del otro lado junto a mi padre. ¡No lo podía creer! Me lo enseñó todo. La celda con su cama, su mesita, sus cosas personales. ¡Aluciné al verlo todo!»
–«¿Cómo te sentiste?»
–«Tuve una extraña sensación. Estaba con mi padre que echaba mucho de menos. Yo sufría de su ausencia y gracias a su idea genial, estaba compartiendo un momento totalmente mágico. Fue inolvidable.»
–«¡Qué emoción!»
–«Sí, te juro que fueron unos minutos increíbles y nunca los olvidaré.
Bueno, dejemos ya de ser sentimentales y vámonos a tomar una copa.»
–«Vale. Gracias por haber compartido este momento que forma parte de tu vida. Pienso que para ti, no es fácil recordar este acontecimiento.»
–«Eres mi mejor amigo. Para mí, era necesario que lo supieras.»
–«Gracias por tu confianza.»
III. Traduction
Quand j'ai voulu renouveler l'expérience quelques semaines plus tard, sa petite tête avait grandi et à partir de ce moment-là, cela a été impossible de recommencer.
J'aurais tant aimé que la mienne soit plus petite pour passer de l'autre côté !
Mais la force de mes convictions et mes désirs de liberté n'ont jamais cessé d'être de l'autre côté.