Texte d'Enrique Páez

Énoncé

Un país maravilloso
« Esto era España. Europa. Nuestro sueño hecho realidad. Cientos de veces habíamos hablado de ello en el desierto, y por fin empezábamos una nueva vida en un país amigo y poderoso. Los españoles eran hermanos de sangre. Un pueblo hospitalario. No en vano nuestros antepasados habían vivido en esta tierra, mezclándose con sus habitantes durante siglos. Sabíamos que no iba a ser fácil, pero nunca imaginamos cuánto. Al cabo de una semana, empezamos a pedir trabajo por las granjas y las casas de las afueras de los pueblos. Era un poco arriesgado, pero no podíamos vivir eternamente en el monte. Tarde o temprano nos habrían descubierto. Estuvimos tres semanas dando vueltas por las provincias de Cádiz y Málaga buscando trabajo, pero no conseguimos nada. Nos miraban con desconfianza. Más de una vez tuvimos que salir corriendo ante la amenaza de que avisarían la policía. Los españoles son pacíficos, pero tienen un miedo inexplicable a los extraños. Es posible que entre ellos sean más amables, pero nosotros éramos extranjeros. Empezábamos a desanimarnos. A primeros de mayo, hace apenas dos meses tuvimos un encuentro decisivo. Estábamos cerca de Marbella, sentados en unas rocas. Un hombre moreno descargaba una carretilla de escombros(1). Por el aspecto nos pareció que podía ser árabe, y decidimos arriesgarnos a probar suerte una vez más: – Hermano, si eres hijo de Alá, como nosotros, ayúdanos. – ¿Qué queréis de mí? No tengo nada que ofrecer. ¿En qué puedo ayudaros? – Yo soy Yasir Muhbahar, y éste es mi hijo Abdel. Hemos entrado ilegalmente en España, y necesitamos encontrar un trabajo de lo que sea. El hombre nos dijo que se llamaba Omar. Omar tampoco tenía permiso de residencia en España. Entró como turista para estar un máximo de tres meses, pero al poco de llegar encontró un trabajo de peón en un chalé que empezaban a construir cerca de donde estábamos, así que se quedó en Marbella. Jorge Meléndez, su patrón, le contrató a él y a otros inmigrantes marroquíes con unas condiciones muy duras y un salario muy bajo. Omar no se quejaba: en Marruecos sólo le esperaba el hambre. – Podríais intentar pedirle trabajo al señor Meléndez –nos dijo–, porque todavía nos queda mucho por hacer en el chalé que estamos construyendo… – Os puedo ofrecer lo mismo que a los otros –nos dijo Meléndez cuando estuvimos frente a él. Mil pesetas(2) por día trabajado, y quinientas para el chico. Aquí trabajamos de sol a sol, no quiero haraganes(3) en mi casa. De momento estaréis un mes a prueba, y luego ya hablaremos. Depende de cómo vayáis respondiendo. Jorge Meléndez era un hombre extraordinariamente gordo. Vestía con ropas de colores, pantalón corto y un sombrero de paja. Unas grandes manchas de sudor se dibujaban bajo sus sobacos. Ocultaba sus ojos detrás de unas gafas de sol. – Dormiréis en el sótano(4), junto a los otros –dijo Meléndez. Mi ayudante, os proporcionará la comida que necesitéis. No saldréis bajo ningún concepto de los límites de la finca, porque no puedo arriesgarme a que os descubran. Aspiró una larga bocanada del puro que tenía entre sus dedos. Luego, suavizando la voz como si fuéramos niños pequeños, añadió: – Lo hago por vuestro bien. Estáis ilegalmente en España, y si se enteran de que trabajáis aquí, yo tendré graves problemas y a vosotros os echarán a patadas hasta Marruecos. Supongo que no es eso lo que buscáis, ¿verdad? Mi padre aceptó de inmediato. Era más de lo que podíamos esperar: casa, comida y trabajo. Nos era difícil disimular la alegría. España después de todo era un país maravilloso. Ésa fue la primera noche que dormimos a cubierto. También fue la primera vez en mucho tiempo que, bajo el chorro de una manguera(5), pudimos darnos un baño en condiciones. Tenían hasta jabón. Cenamos al aire libre con el resto de los compañeros, mascando despacio y en silencio. Una sensación de tranquilidad llenaba nuestros pulmones. Nos sentimos a salvo. – Aquí estaréis bien. No es una maravilla pero es mejor que nada –nos decía Omar–, Además el señor Meléndez ha prometido un contrato de trabajo e intentar que nos concedan el permiso de residencia en España. Dice que tiene amigos importantes. Es un buen hombre. »
Enrique Páez, Abdel, 1994

I. Compréhension du texte
1. ¿Cómo se llaman los cuatro protagonistas? Precise la nacionalidad de cada uno.
2. Apunte dos elementos que evidencian la imagen positiva que los inmigrantes tenían de España antes de llegar.
3. Sin comentar, entresaque cuatro elementos que revelan las difíciles condiciones de vida y de trabajo de los clandestinos presentados en el texto.
4. «Dormiréis en el sótano, junto a los otros…», «Lo hago por vuestro bien.»
«España después de todo era un país maravilloso.».
Diga brevemente en qué ponen de manifiesto estas frases el sentido del texto.
II. Expression personnelle
1. Defina las condiciones de trabajo de estos inmigrantes y diga por qué, a su parecer, las aceptaron.
Après avoir répondu à la question 1., le candidat traitera, au choix, la question 2.a) ou la question 2.b).
2. 
a). Abdel le cuenta a un amigo sus primeros días en España (redacte unas diez líneas).
ou
2. 
b). Antes de dormir Abdel y su padre hablan de su nueva situación y de sus esperanzas. Escriba el diálogo (10/12 líneas).
III. Traduction
Traduire depuis «Omar tampoco tenía permiso de residencia en España.» jusqu'à «…unas condiciones muy duras y un salario muy bajo.».
(1)Una carretilla de escombros : une brouette de gravats.
(2)Mil pesetas : aujourd'hui, environ 6 euros.
(3)Haraganes : fainéants.
(4)El sótano : le sous-sol.
(5)Una manguera : un tuyau d'arrosage.

Corrigé

I. Compréhension du texte
1. El texto nos presenta a cuatro protagonistas. Primero, hay el narrador Yasir Muhbahar y su hijo Abdel, son marroquíes como Omar, el hombre que encontraron en Marbella. Al final, nos enteramos de que el patrón de Omar es español, se llama Jorge Meléndez. Era él quien contrataba a estos hombres, inmigrantes árabes que habían entrado ilegalmente en España. Son clandestinos.
2. Notamos dos elementos que evidencian la imagen positiva que los inmigrantes tenían de España antes de llegar: «un país amigo», «un pueblo hospitalario». Al llegar en un nuevo país, los clandestinos realizaban un sueño, era sinónimo de una vida mejor aunque sabían que no sería fácil todos los días y que tenían que armarse de paciencia.
3. Cuatro elementos del texto revelan las difíciles condiciones de vida y de trabajo de los clandestinos presentados en el texto: «…un salario muy bajo», «trabajamos de sol a sol», «dormiréis en el sótano, junto a los otros», «no saldréis bajo ningún concepto de los límites de la finca».
4. Las frases «dormiréis en el sótano, junto a los otros», «lo hago por vuestro bien», «España después de todo era un país maravilloso» ponen de manifiesto el sentido del texto. Los marroquíes consiguieron entrar ilegalmente en España y lo hicieron porque no tenían ningún otro remedio para sobrevivir. En Marruecos, solían vivir en pésimas condiciones, sin trabajo, sin dinero, sin nada. Estaban tan desesperados que se arriesgaron a ir a España y se quedaron en el sur, en Andalucía (Cádiz, Málaga, Marbella). Se pasaron mucho tiempo buscando trabajo a pesar de la mirada desconfiada de los españoles «tienen un miedo inexplicable a los extraños». Un día, tuvieron la oportunidad de encontrar a un hombre. Éste les presentó a su jefe que les contrató bajo condiciones muy difíciles y duras «dormiréis en el sótano, junto a los otros». Es como si el patrón hiciera un regalo a los hombres «lo hago por vuestro bien». Es verdad que les ofreció una oportunidad de trabajo. Sin embargo, ya sabemos que lo que hizo en realidad era explotar la miseria y el desamparo de los hombres ya que representaban una mano de obra muy barata. Ya sabía que de todas formas, nadie iba a pillarle puesto que los inmigrantes estaban en situación irregular.
Para los extranjeros, encontrar trabajo y ganar un poco de dinero era un milagro y para concretizar su sueño, estaban dispuestos a aguantar todas las condiciones aunque sean difíciles. Para ellos, era una realidad inesperada que iba concretizándose «España después de todo era un país maravilloso».
II. Expression personnelle
1. Las condiciones de trabajo de estos inmigrantes no eran ideales pero las aceptaron. El patrón explotaba a sus empleados, eran como esclavos puesto que trabajaban muchísimo «de sol a sol» por poco dinero «mil pesetas por día trabajado». Dormían en «un sótano» para que no les descubrieran. Aceptaron las condiciones porque se habían acumulado las dificultades para encontrar un trabajo.
Se pasaron días y días buscando con empeño algo que hacer. Lo consiguieron pero al fin y al cabo no era nada que les permitiera ganarse la vida de manera correcta.
Hay que añadir que para los inmigrantes, este trabajo representaba una oportunidad y era muy posible que no encontraran algo mejor. Esto, lo sabían. Por lo menos, tenían «casa, comida y trabajo».
No dormían en la calle sino «a cubierto». Volvían a vislumbrar cierta dignidad puesto que podían lavarse «bajo el chorro de una manguera, pudimos darnos un baño» con «jabón».
Aceptaron también las condiciones porque Omar, el amigo que les ayudó, les dijo que el patrón lo hiciera todo para ayudarles. Era posible que les lograra un contrato de trabajo y «el permiso de residencia». Para los inmigrantes, estas promesas eran los símbolos de una nueva vida, de una vida mejor, de una vida digna. Era una vida llena de esperanzas.
2. 
a) Abdel le cuenta a un amigo sus primeros días en España.
¡Hola Khaled!
Hace ya tiempo que quería escribirte pero todo mi tiempo lo dedico al trabajo con mi padre.
Espero que estés bien y que todo te vaya bien. Aquí, parece que las cosas van mejorándose para nosotros pero los primeros días fueron muy pesados. Papa y yo estábamos listos para enfrentar cualquier situación. Conocimos la calle, el frío, la mirada indiferente de la gente pero nunca nos sentimos desilusionados. Lo que queríamos era transformar nuestra vida.
Queríamos dar un nuevo rumbo a nuestra vida. No era labor fácil porque nos pasamos muchos días caminando, dando vueltas por diferentes provincias sin éxito. No nos desanimamos.
Al contrario, nos apresuramos a seguir adelante porque estábamos convencidos de que podíamos conseguir un trabajo.
Estamos mucho mejor ahora. No te preocupes ya que hemos encontrado a un hombre. Nos ha contratado y podemos bañarnos, comer y dormir a cubiertos. Ya te daré noticias nuestras. Escríbeme cuando puedas y dime cosas de los amigos. Diles que sigo pensando en ellos y dales un abrazo muy fuerte.
Besos para ti y tu familia.
Abdel.
b) Antes de dormir, Abdel y su padre hablan de su nueva situación y de sus esperanzas.
EL PADRE
¿Que te parece el trabajo?
ABDEL
El patrón me ha causado una buena impresión. Es un hombre bueno, ¿verdad papa?
EL PADRE
Supongo que sí. Quiere ayudarnos, quiere que consigamos integrarnos aquí en España.
ABDEL
Sí, tienes razón. Parece ser un hombre generoso. Espero que podamos llevar una vida mejor sin que necesitemos pasar nuestro tiempo escondiéndonos.
EL PADRE
Tenemos que ser optimistas. Y debemos adaptarnos pronto a las condiciones de trabajo.
ABDEL
Reconozco que me espanta un poco la idea de trabajar tanto, de sol a sol sin descansar.
EL PADRE
No te preocupes hijo. Lo peor está detrás de nosotros. Lo mejor está llegando.
ABDEL
Tienes razón. Me fío en ti y en el patrón. Nunca te has equivocado. Buenas noches papa.
EL PADRE
Buenas noches hijo.

III. Traduction
Omar non plus n'avait pas de permis de résidence en Espagne. Il est entré comme touriste pour un délai de trois mois maximum, mais peu après son arrivée, il a trouvé un travail d'ouvrier agricole dans une villa qu'ils commençaient à construire près de l'endroit où nous étions, il est donc resté à Marbella. Jorge Meléndez, son patron, l'a embauché, lui et d'autres immigrants marocains, avec des conditions très dures et un salaire très bas.